Castilla La Mancha

Vintopia

Cuando viajamos al pequeño pueblo de Cinco Casas en Ciudad Real, nos recibió Clemente y rápidamente nos fuimos a los viñedos familiares. La educación, la forma y la pasión con la que hablaba, nos preparó para lo que íbamos a probar después. La típica casa manchega con patios inmensos y en pequeños rincones el proyecto maravilloso de dos hermanos que nos demuestran que La Mancha no es solo granel.

Cada vez que recordamos la pulcritud y los minúsculos depósitos donde elaboran sus joyas, nos emocionamos. En muy pocas añadas, sus vinos empiezan a vislumbrar un sello, algo difícil de conseguir con su juventud y poquísimas vendimias de su proyecto personal. Conviene recordar que, literalmente, han nacido, se han criado, en esas viñas familiares, del abuelo y esto se nota, se siente.

Como siempre decimos, los vinos son reflejo de sus hacedores, en este caso copias exactas. Seriedad a la par que jovialidad. Facilidad y profundidad al mismo tiempo, vinos que te alegran el corazón, personas que te alegran el alma. Cada cosecha nueva, cada vino nuevo nos llena de alegría y solo el pensar el futuro que les espera, nos hace felices…