Viajes necesarios, realmente pensamos que viajar es vital y, en esta ocasión, hace unas semanas nos acercamos a Bodegas Pigar, el corazón mismo de la alquimia ancestral valenciana. Ir al origen dónde se fragua la magia de estos vinos utópicos, es una experiencia que sublima el alma. Momentos en los que se conjuga placer y trabajo, cosa que, por cierto, debiera ocurrir siempre.

Nos desplazamos hacia Campo Arcís, belleza exuberante, todo un valle inmenso rodeado de bosques y viñedos con un cielo de un azul y una belleza insultantes. Somos tres desde Alicante, y una deliciosa pareja de norteamericanos se desplazan con nosotros. Amantes confesos de unos vinos apreciados en extremo en muchos países del orbe. Nada más llegar sabemos que Juan y Susana van a hacer que sea un día inolvidable, como así fue. Ya habíamos estado otras veces, pero la emoción siempre va in crescendo. Emociona ver las joyas que son capaces de hacer en el pequeño espacio que es su bodega. Magia en estado puro.

Nada más llegar y tras las protocolarias presentaciones de nuestros acompañantes, somos una familia ya, nos dan a probar tortosís, tardanas, bolbales, chardonnays, royales… En apenas unos minutos hemos tocado el cielo. Su nuevo brisat, de torotsí, forcallat blanca y otra uva más todavía desconocida en proceso de su bautismo báquico. Hay que recordar la encomiable labor de Juan, en pro de descubrir el inmenso patrimonio en cuanto a variedades de uvas autóctonas de la zona.

Tras un largo recorrido por todas sus elaboraciones y recovecos de la bodega y recorridos por las viñas, fuimos a refrescarnos a una fuente a poner, literalmente, los pies en remojo, mientras probábamos su maravilla nueva añada de chardonnay y las maravillosas cocas de la zona. El almuerzo, iba a tener lugar a la sombra de una carrasca, cuanto menos, tricentenaria que forma parte de los últimos viñedos recuperados que están bajo su tutela y que, literalmente, son algo único. Seis terrazas con bobales de más de 80 años, rodeadas de bosques y totalmente aisladas, prácticamente no hay caminos para acceder a este paraíso, lo que habla bien de lo exclusivo, tanto del marco, como del contenido. Por cierto, tres años mimándolas, pero sin elaborar todavía, esta añada será su primera y no podemos esperar para comprobar el resultado de tan minucioso y esmerado trabajo.

Bodegas Pigar es sinónimo de vinos buscados con ahínco, vinos que aun teniendo un sello propio buscan año tras año sorprender…

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